En la segunda mitad del siglo I d.C., se inicia un período de prosperidad económica, fundamentado en la producción agropecuaria y el comercio a larga distancia, como lo demuestran los hallazgos de ánforas procedentes de la Bética en el Testaccio, y el volumen de cerámicas gálicas documentado en las excavaciones, y respaldado por la Paz romana. Pronto se originó una intensa actividad constructiva, que se tradujo en una expansión urbana de norte a sur y que provocó una dicotomía: al norte la ciudad vieja, al sur la nueva. Se llevaron a cabo fuertes transformaciones urbanísticas, en trazados, creación de servicios, consolidaciones, etc. Carmona adopta un plano organizativo radicado en el centro. El eje E-W y el Foro se convierten en los elementos formadores de la estructura urbana. El desarrollo económico posibilita el crecimiento a lo largo del siglo I d.C. y durante el siglo II singularmente con los Flavios, de suerte que la ciudad se expande hacia las áreas más despobladas de la meseta, hacia el Sur y Este, ocupando lo que actualmente es el barrio de San Felipe. Es en esta ampliación donde más fidedignamente se expresan los conceptos arquitectónicos y urbanísticos romanos, ya que no estaban sometidos a condicionantes estructurales previos, basados en una concepción ortogonal del plano en torno a la Decumana Máxima.
Vamos a analizar brevemente los elementos básicos que componían este esquema urbano, sus murallas y puertas, sus calles, el foro, los edificios de espectáculos, las termas, las áreas industriales, las viviendas y los cementerios.
La Muralla y las Puertas.
Topográficamente Carmona es una elevada meseta de fácil defensa estratégica, prácticamente infranqueable por lo escarpado de sus laderas. Estas condiciones naturales estaban reforzadas en época romana por una muralla que abarcaba todo su perímetro y por puertas fortificadas. Hoy día, salvo las puertas de Sevilla y Córdoba y los cimientos de un lienzo en el Raso de Santa Ana, nada queda de esas imponentes defensas. La cerca murada debió discurrir, sin apenas variaciones, bajo el trazado de las murallas medievales que todavía se conservan hoy, excepto en las zonas del Albollón y Cenicero, donde su trazado fue variando conforme se ganaba terreno a las dos vaguadas históricas colmatadas en época romana. Hemos podido comprobar en un solar excavado en la Ronda del Cenicero, que la muralla medieval se asentaba sobre los restos de otra construida en época tardorromana que, a su vez, se cimentaba sobre los escombros romanos que colmataban la vaguada del Cenicero, lo que indica que la cerca imperial debió trazarse más al interior.
En la zona del Arbollón, la excavación arqueológica realizada en 1989 documentó la existencia de una vaguada colmatada en época romana posterior al S.I. d.C. El emplazamiento de las defensas quedarían al interior de la depresión, cuyos límites deben coincidir aproximadamente con los de la manzana triangular delimitada por el Convento de las Descalzas y la Plazuela del mismo nombre.
En la cerca murada se abrían cuatro puertas que servían de salida a los dos ejes viarios principales de la ciudad. Las puertas de Sevilla y Córdoba marcaban los extremos occidental y oriental del Cardo Máximo, mientras que las puertas del Postigo y Morón limitaban por el Norte y Sur respectivamente a la Decumana Máxima.
Puerta de Sevilla. El bastión y la Puerta de Sevilla, como antes habíamos citado, son construcciones erigidas por los cartagineses antes de la II Guerra Púnica, no obstante, sufrieron varias modificaciones por parte de los romanos. Éstas se centraron en la construcción de la puerta que da acceso a la ciudad y de la poterna situada al Norte del bastión y de varias modificaciones llevadas a cabo en el propio bastión. La puerta se compone de dos espacios abovedados enmarcados por sendos arcos que dejaban entre sí un patio o intervallum. La poterna se compone de dos arcos de medio punto que enmarcan un espacio cubierto con bóveda de cañón. Ambas obras datan de la primera mitad del siglo I a.C. En el bastión las principales reformas se centran en la construcción de un paramento, denominado cortina, que recrecía en altura a éste y de un templo del que apenas quedan restos del podio sobre el que se erigía y que fueron construidos en la segunda mitad del siglo I a.C.
Puerta de Cordoba. La actual Puerta de Córdoba es es resultado de diversas reformas sobre la puerta romana original de la que se conservan los paramentos que llegan hasta el alcor, dos pilastras en relieve, configuradas a la manera clásica: basa ática sin plinto sobre un doble zócalo, parte de los dos torreones semioctogonales que la flanquean, la escalera y su bóveda. Los paralelos arquitectónicos, permiten fechar la obra en tiempos de Augusto o Tiberio (S.I d.C.).

Puerta de la Sedía. En 1986, se decapó un tramo de muralla en el solar nº 4 de la calle Torre del Oro, en el que se documentaron los restos de una antigua puerta con al menos dos arcos de distintas dimensiones. Por el trazado de la ciudad romana y ortogonalidad de su urbanismo, es lógico pensar que si no allí, en un área muy cercana debió situarse una principal puerta romana.
Puerta de Morón. Topográficamente habría que buscar su situación en un lugar cercano a la cuesta de s. Mateo que conduce al antiguo "caminillo viejo". Recientemente en el control de una zanja de infraestructura se documentó una estructura de sillares en seco, y con tipología similar a la Puerta de Córdoba.
Las Calles.
Cardo Máximo y Decumana. El concepto urbanístico romano está basado en el trazado ortogonal de sus calles que forman un reticulado simétrico entre los viales que discurrían en sentido NW-SE y SW-NE. Del entramado de calles, destacaban los dos ejes principales de la ciudad: el cardo máximo y la decumana máxima.
El cardo máximo correspondía en realidad al trazado urbano de la vía Augusta. Su trazado se ha perpetuado en el plano actual, recorriendo desde la Puerta de Sevilla hasta la de Córdoba pasando por las actuales c/ Prim, Plaza de Arriba, Martín López, Dolores Quintanilla y Puerta de Córdoba, hecho que se ha podido contrastar con el hallazgo de parte de su trazado en el actual solar de la c/ Prim nº 27 y en la Plaza de Arriba.
La Decumana Máxima partía de la Puerta de Morón y, a través de un trazado no bien delimitado en la actualidad, cruzaría la actual Plaza de Arriba para dirigirse a la puerta noroccidental localizada en las cercanías del Postigo.
Las calles estaban pavimentadas con grandes losas irregulares de piedra pizarrosa. Bajo ellas discurrían las cloacas.
Foro.
El Foro era el centro cívico, administrativo, religioso y económico de la ciudad. En él se encontraban los templos principales, la basílica, la curia, el macellum o mercado, toda la vida pública giraba en torno al foro.
En Carmona, el foro se encontraba en la confluencia del Cardo máximo y la Decumana Máxima, en la actual Plaza de Arriba, que se ha perpetuado a través del tiempo como centro público de la ciudad. La información arqueológica que poseemos no nos permite conocer exactamente la estructura del foro, que estaría situado entre las calles Descalzas, Peso de la Harina, Cruz de Sta María, Juan Carrera, Sancho Ibañez, Madre de Dios, Pza de San Fernando, Martín López, pero sí nos han proporcionado datos de indudable interés y no exentos de espectacularidad. En el solar de nº 19 de la Plaza de San Fernando, se construyó en el S.I d.C. un edificio de gran envergadura, que podría ser obra de carácter y función pública. Su planta, muy común en época romana, podría corresponder a una vía porticada, un macellum o incluso el mismo foro. También de carácter público son los restos de un edificio de sillares situados en el Convento de Madre de Dios.

Recientemente, hemos exhumado en el área del foro una basa ática en mármol blanco de l,30 ms. de diámetro a la altura del imoscapo y 0.45 ms. de altura, parte de su fuste acanalado, en el solar nº 7 de la C/ Antonio Quintanilla, junto a un macizado de sillares. Creemos debe tratarse de un edificio de grandes magnitudes, próximo al foro, la basílica o un templo. Estos elementos se relacionan con los existentes desde antiguo en la casa vecina. En el corral de la casa n. 5 de esa misma calle se encuentran varios fragmentos de un fuste y capitel corintio con decoración de hojas de acanto.
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Teatro y Anfiteatro.
El anfiteatro fue localizado frente a la Necrópolis, junto a la Vía Augusta, y comenzado a excavar por G. Bonsor y J. Fernández López en 1885. Del anfiteatro se conserva la arena, la ima y la media cavea, que estaban labradas en la roca, mientras que la summa, única parte del graderío construida, ha desaparecido. La arena del anfiteatro medía 55 ms. en su eje mayor y 39 el menor.
La existencia de teatro en Carmona siempre ha sido puesta en duda. De hecho, el mismo Bonsor pensaba que el anfiteatro servía para albergar las funciones de los dos edidicios. No obstante, en 1995, en la calle General Freire, fue puesto al descubierto un impresionante macizado de sillares correspondiente a la cimentación de un edificio de gran envergadura. Determinados argumentos como las características constructivas, sus dimensiones, su localización topográfica y su situación con respecto a la ciudad romana, apuntan la posibilidad de que se trate del teatro, si bien, estamos hablando de una hipótesis sin confirmar.
Termas.
La tradición situaba un establecimiento de baños públicos en las inmediaciones de la Iglesia de S. Bartolomé. Las recientísimas excavaciones efectuadas en el solar nº 5 de la calle Pozonuevo, han puesto al descubierto parte de una piscina y de la infraestructura de calentamiento de agua de lo que, con toda seguridad, eran las termas públicas de Carmona. Las estructuras exhumadas tienen continuación bajo la calle y en el solar enfrentado a éste, a lo que se suma el hallazgo en 1923 del mosaico hoy conservado en el patio central del Ayuntamiento. Actualmente se encuentran en proceso de documentación y estudio las estructuras conservadas, así como las cisternas que la alimentaban.
La Vivienda.
La casa típica romana en Carmona estaba configurada en torno a un patio o atrium. A su alrededor se distribuían las distintas dependencias, cocina, letrinas, cubicula, triclinum. Los tejados vertían sus aguas hacia el atrio donde se recogían en una piscina. Una vez decantada, el agua se almacenaba en cisternas subterráneas que garantizaban el abastecimiento a la unidad doméstica, dada la imposibilidad de que éste se efectuara por medio de un acueducto. Las cisternas consisten en un pozo cilíndrico excavado en el alcor en el que se abren un número variable de galerias, con el objeto de aumentar su capacidad, que en algunos casos superaba los 40 m3. Toda la estructura se impermeabilizaba con un mortero de cal y fragmentos cerámicos denominado opus signinum.
Hasta la fecha, no nos ha sido posible la excavación completa de una casa, aunque sí, parcialmente, muchos elementos de éstas.
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Las cimentaciones suelen ser de mampostería, los muros de sillares, sillarejos, piedras o lajas de alcor o ladrillos, revocados por mortero de cal y posteriormente pintado con motivos figurativos, geométricos o lisos. Los colores más comunes son el blanco, rojo y en menor medida el azul, verde o ocre. El tipo de pavimento más común es el opus signinum, y el pavimento de ladrillo, más raramente los mosaicos y las losas de mármol.
El Área artesanal.
El área artesanal, destinada principalmente a la producción de alfarería, se situaba extramuros, como estaba prescrito por la legislación romana, a ambos lados del camino que, como prolongación de la decumana máxima, partía de la puerta localizada cerca del Postigo y se dirigía a Axati (Lora del Río). En distintas excavaciones arqueológicas realizadas en la zona, se han exhumado varios hornos para la fabricación de cerámica así como restos de las instalaciones auxiliares. Los hornos eran de planta circular, construidos con ladrillos de adobe y se componían de dos partes fundamentales: la cámara de combustión y otra superior donde se colocaban las vasijas para la cocción. La cámara de combustión o furnium estaba excavada en el suelo y poseía un pilar central que servía para sostener la parrilla. A ella se accedía a través de un pasillo o praefurnium, también excavado en el suelo. Sobre el furnium, y a la altura de la superficie, se colocaba la parrilla, que era una plataforma de adobes con múltiples perforaciones que permitían que el calor generado en el horno llegara a la cámara de cocción que se cubría con una cúpula.

Los Cementerios.
Los cementerios se situaban fuera de la ciudad normalmente a ambos lados de los caminos principales que partían de ésta. La principal necrópolis estaba situada junto a las márgenes de la vía Augusta en dirección a Sevilla. No obstante, se han identificado otras de menor monumentalidad y extensión en el camino que se dirigía a Axati. Algunos hallazgos esporádicos parecen indicar la existencia de cementerios en las cercanías de la Puerta de Morón y en el Alcázar de Arriba.
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Excmo.
Ayuntamiento de Carmona
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