Biografía

(1896 - 1982)

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Juventud

Joaquín Mª de Valverde Lasarte nació en la ciudad de Sevilla en el año de 1.896, séptimo hijo de José de Valverde, Jefe de la Armada, y de Amparo Lasarte, natural de Sevilla.

Debido a una enfermedad crónica de su padre, sus primeros años los pasa en la ciudad de Córdoba, en una casa de campo llamada la "Camila", conocida por la multitud de contactos entre los intelectuales de la época (pintores, escritores, etc). Sería allí donde Joaquín conocería al pintor universal Julio Romero de Torres, gran amigo de sus hermanos mayores. Su padre, viendo la atracción de Joaquín hacia los pinceles, intentó siempre que profundizara en el dominio de la pintura, dentro del entorno natural en el que vivía.

Sería en 1909, cuando el artista, con tan sólo 14 años, sufre la muerte de su padre y la de una de sus hermanas. Estas circunstancias provocan que toda su familia venga a vivir a Carmona. Su madre tenía dos tías carnales solteras que vivían en una casa solariega de su propiedad, el llamado Palacio de los Caro. Es ahí donde se instalan. Dos años después Joaquín comienza su formación académica en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Sus maestros serían: Muñoz Degraín, Villegas, Pradilla, etc.

A partir de estos momentos sería conocido como "Quini Valverde" en los ambientes artísticos e intelectuales que, en aquella época, lo formaban escritores como Rosa Chacel, pintores como Timoteo Pérez Rubio, etc. En plena formación, con veintiún años, le es concedido el premio Paisaje y Estética del Color.  

En 1921 oposita a la pensión de la Academia de España en Roma. Lo consigue gracias a la obra "La coronación del héroe", con tan sólo veintiseis años. A destacar que esta Academia se abría, por primera vez, después de la I Guerra Mundial. Tanto es así que, en 1922, Valverde y sus compañeros reciben a Sus Majestades, Don Alfonso y Doña Victoria Eugenia, en el puerto de Civitavechia. Solía decir a menudo esta frase: "Carmona y Roma no tienen parangón por su belleza". Tuvo la gran fortuna que su pensión le fuese prorrogada hasta 1928.

Se encuentra imbuido en un panorama rico y a la vez complejo. Destaca un futurismo furioso: no obstante, se intenta volver a un orden. Es el momento en que Valverde busca la modernidad y desarrolla, a la vez, su vocación mural. Sus primeras obras están llenas de equilibrio y sentido clásico. Busca la inspiración en el Quatrocento. Siente admiración por el pintor Piero della Francesca.